En Bodegas El Sitio estamos orgullosos de haber sido seleccionados como caso de éxito por la iniciativa ODS Empresas Canarias, una plataforma que visibiliza proyectos empresariales comprometidos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030.

Este reconocimiento pone en valor nuestro modelo de trabajo, basado en la sostenibilidad, la innovación y el respeto por el entorno natural de Canarias. En el artículo, se destaca nuestro compromiso con:

  • Una viticultura respetuosa con el medio ambiente, adaptada a las condiciones únicas de nuestro territorio.
  • La generación de empleo local y el impulso a la economía circular.
  • La calidad, autenticidad e identidad de los vinos canarios.

Un reconocimiento que compartimos con orgullo

Para nosotros, ser considerados un ejemplo de buenas prácticas sostenibles es una motivación para seguir avanzando con conciencia, responsabilidad y pasión por el vino.

Por ello, hemos querido incluir en esta publicación el artículo original completo, tal como fue publicado por ODS Empresas Canarias, para que puedas conocer en detalle cómo trabajamos cada día para unir tradición, innovación y sostenibilidad en cada botella.

ODS EMPRESAS CANARIAS

Bodegas El Sitio, ubicada en el municipio tinerfeño de Tacoronte, es un proyecto vitivinícola que ha logrado destacar por su compromiso con la sostenibilidad y la autenticidad en la elaboración de vinos. La filosofía de Bodegas El Sitio se centra en la elaboración de vinos que reflejen fielmente el terruño canario. Fundada en 2015 por Francisco González Yanes, la bodega se construyó con materiales locales y está semienterrada, siguiendo criterios de arquitectura bioclimática. Además, es la primera en Canarias en autoabastecerse al 100% de energía limpia y renovable gracias a sus placas fotovoltaicas.

¿Cuál es la actividad clave que caracteriza su modelo empresarial?

En Bodegas El Sitio, nos dedicamos a la producción y comercialización de vinos, siempre con un enfoque en la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente. Desde el inicio, tuvimos claro que nuestro viñedo debía trabajar en armonía con la naturaleza, utilizando prácticas ecológicas que mejoren la calidad del suelo y reduzcan el impacto ambiental. Además de la elaboración de vino, ofrecemos experiencias de enoturismo en nuestra bodega. Nos interesa que quienes nos visitan no solo disfruten del vino, sino que también comprendan lo que significa producirlo de una manera sostenible, es decir, el esfuerzo que conlleva, los recursos necesarios y la importancia de cuidar el entorno para que las futuras generaciones también puedan disfrutar de él.

¿A través de qué vía conoció la empresa la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible? ¿Cuándo empezó a interesarse la empresa por los ODS?

Desde que fundamos la bodega, nuestra preocupación por el medio ambiente y el uso eficiente de los recursos ha sido una prioridad total. Sabíamos que, para que nuestro negocio fuera viable a largo plazo, necesitábamos cuidar del agua, del suelo y de la biodiversidad. Sin embargo, nuestro conocimiento sobre los ODS llegó más tarde. Empezamos inicialmente a colaborar con centros educativos, acogiendo a estudiantes en prácticas. Gracias a esta relación con la docencia, empezamos a conocer la Agenda Canaria 2030. Nos sugirieron que, como muchas de nuestras prácticas estaban alineadas con estos objetivos, podíamos utilizarlos como unas herramientas para mejorar y visibilizar nuestro compromiso con la sostenibilidad. Para nosotros, fue como poner nombre y estructura a lo que siempre habíamos creído que debía ser la base de un negocio responsable.

Somos la primera bodega que trabaja sin ningún tipo de conexión a la red eléctrica

¿Qué ODS cumple su empresa? ¿Considera que cumple más de uno? ¿Desde hace cuánto tiempo?

Sin darnos cuenta, llevamos ya años cumpliendo con varios ODS e introduciéndolos poco a poco. Trabajamos, por ejempleo, con el ODS 6 (Agua limpia y saneamiento). La gestión del agua es clave en nuestra bodega. Contamos con sistemas de recogida de agua de lluvia y una depuradora propia para su reutilización. Buscamos constantemente nuevas tecnologías para optimizar su uso, especialmente en el riego del viñedo. También abordamos el ODS 7 (Energía asequible y no contaminante). Somos la primera bodega que opera sin conexión a la red eléctrica. Nuestra energía proviene completamente de placas fotovoltaicas, lo que nos permite ser totalmente autosuficientes y reducir nuestra huella de carbono al mínimo. El ODS 12 (Producción y consumo responsables) es otra meta que abarcamos. Apostamos por productos ecológicos, minimizamos el uso de químicos en el viñedo y reducimos los residuos en todo el proceso productivo. Además, utilizamos lombrices para producir compost y vermicompostaje de alta calidad, cerrando el ciclo de nutrientes de manera natural y sostenible. No menos importante para nosotros es el ODS 13 (Acción por el clima). En nuestra bodega, reducimos nuestra huella de carbono apostando por energías renovables, optimizando el uso del agua y minimizando el uso de tratamientos químicos en el viñedo. Además, fomentamos prácticas agrícolas sostenibles que mejoran la salud del suelo y ayudan, a su vez, a mitigar los efectos del cambio climático. Las personas también son vitales para nosotros, por eso tenemos incorporado el ODS 5 (Igualdad de género). Trabajamos mujeres y hombres en todos los ámbitos, desde el campo hasta la gestión, porque creemos que el talento no entiende de género. Otro ODS vital en nuestra cultura de empresa es el 15 (Vida de ecosistemas terrestres). Estamos comprometidos con la recuperación de variedades de uva canaria en peligro de desaparecer y complementamos el viñedo con olivos, contribuyendo a la diversidad agrícola del territorio. Y, por último, cumplimos con el ODS 4 (Educación de calidad). Acogemos a estudiantes en prácticas y en nuestras visitas a la bodega siempre dedicamos tiempo a explicar la importancia de la sostenibilidad en el sector vitivinícola.

¿Qué acciones concretas han tomado para alinear su modelo de negocio con los ODS y cómo contribuyen al desarrollo sostenible?

Nuestro compromiso con los ODS se traduce en acciones concretas que tienen impacto en diferentes áreas. En el aspecto medioambiental, aplicamos técnicas de cultivo sostenible, reducimos el uso de agua y energía y apostamos por la biodiversidad en nuestro viñedo. Sabemos que cada decisión que tomamos puede afectar al entorno, por eso buscamos siempre el equilibrio entre producción y conservación. Desde el punto de vista económico, creemos que ser sostenibles no es un gasto, sino una inversión. La eficiencia energética y la optimización de recursos nos ayudan a reducir costes, y los consumidores valoran cada vez más los productos responsables, lo que nos permite diferenciarnos en el mercado. A nivel social, promovemos la igualdad en nuestro equipo y apostamos por la formación, tanto con programas de prácticas como con las visitas a nuestra bodega, donde mostramos el esfuerzo que hay detrás de cada copa de vino y la importancia de un modelo productivo sostenible. En definitiva, la sostenibilidad para nosotros no es solo una tendencia o una obligación, sino la única manera de asegurar que nuestro vino siga existiendo en el futuro. Seguimos trabajando para mejorar en todos estos aspectos y encontrar nuevas formas de contribuir al desarrollo sostenible.

¿Qué ventajas competitivas han obtenido al integrar la sostenibilidad en su modelo de gestión?

Para nosotros, alinear nuestros objetivos con los ODS ha supuesto dar estructura a lo que ya considerábamos fundamental para nuestro negocio: la sostenibilidad como base para producir de forma responsable, eficiente y duradera. Nos ha ayudado a identificar áreas de mejora y a demostrar, tanto a clientes como a colaboradores, que nuestra manera de trabajar no solo es viable, sino también necesaria para el futuro del sector vitivinícola. En cuanto a beneficios, sí hemos visto varias ventajas competitivas. Por un lado, nuestros vinos se diferencian en el mercado no solo por su calidad, sino también por el valor añadido de una producción más respetuosa con el medio ambiente. Hay un consumidor cada vez más concienciado que busca productos con este compromiso. Por otro lado, en el ámbito del enoturismo, poder explicar nuestra manera de trabajar nos ha permitido conectar con los visitantes de una forma más profunda. En cada visita a la bodega, mostramos no solo el proceso de elaboración del vino, sino también el esfuerzo que supone producirlo de manera sostenible: el agua que se necesita, el tiempo que requiere la viña, los desafíos climáticos, etcétera. Esto genera un mayor aprecio por el producto y por el trabajo que hay detrás de cada copa de vino.

¿Qué desafíos han enfrentado al implementar los ODS en su cadena de valor? ¿Consideran que existen suficientes recursos para apoyar esta transición?

En nuestro caso, hemos encontrado algunos obstáculos, especialmente a la hora de entender cómo ciertos ODS se aplican a nuestro sector. Muchos objetivos están descritos de una manera más orientada a la industria, los servicios o la tecnología, y cuesta ver cómo encajan en la agricultura y la viticultura. Hemos tenido que adaptar algunas ideas a nuestra realidad y buscar ejemplos específicos que nos ayuden a implementarlas de forma práctica. En cuanto a información y herramientas, hay recursos disponibles, pero creemos que falta más asesoramiento para pequeñas empresas agrícolas. En algunos casos, acceder a tecnologías más sostenibles requiere inversión inicial, y aunque hay ayudas, los procesos burocráticos pueden ser complejos. Mención especial hacemos sobre el ODS 3 (Salud y bienestar) porque creemos que es un objetivo fundamental, pero también un reto en el sector agrario. El trabajo en el campo es físicamente exigente y estamos expuestos a factores como el clima extremo. Hemos trabajado en mejorar las condiciones con equipos adecuados, pausas en los momentos de más calor y formaciones sobre ergonomía y prevención de riesgos. También apostamos por un entorno de trabajo justo, donde las condiciones sean equitativas para todos las personas empleadas, algo que consideramos parte de este objetivo.

¿Creen importante la labor de sensibilizar y formar previamente a los trabajadores en materia de ODS para lograr alinear de manera exitosa sus principios a sus procesos? Basado en su propia experiencia, ¿qué recursos y herramientas utilizan?

La formación y sensibilización son claves para que los ODS no se queden solo en una mera declaración de intenciones, sino que realmente formen parte del día a día del negocio. Algunas de las herramientas que utilizamos son las charlas internas, donde explicamos el impacto de nuestras decisiones en términos de sostenibilidad. Por ejemplo, cómo el uso eficiente del agua no solo es bueno para el planeta, sino que también reduce costes y garantiza la viabilidad del viñedo. Otra herramienta que empleamos son sesiones con expertos en agricultura ecológica, energías renovables o gestión de residuos para estar al día de nuevas soluciones. Por último, colaboramos con centros educativos, no solo para recibir estudiantes en prácticas, sino también para que nuestro equipo tenga acceso a una formación actualizada. En resumen, nuestra experiencia nos ha demostrado que cuando el equipo entiende por qué se hacen cambios y cómo benefician al conjunto del negocio, hay una mayor implicación y una mejor ejecución. Por eso, seguimos buscando formas de mejorar en este sentido.

¿Cómo planean fortalecer la integración de los ODS en su estrategia y cuáles son sus próximos retos en materia de sostenibilidad?

Nuestra intención es seguir avanzando en la integración de los ODS dentro de nuestra estrategia. Sabemos que la sostenibilidad es un proceso de mejora continua. Hemos visto que aplicar estos principios nos ha ayudado a optimizar recursos, reducir costes y diferenciarnos en el mercado, así que seguir en esta línea es una decisión natural. Entre nuestros los próximos retos, destacan optimizar aún más el uso del agua con nuevas tecnologías que nos permitan ser más eficientes en el riego sin afectar la calidad de la uva. También queremos reforzar nuestro compromiso con la biodiversidad, continuando con la recuperación de variedades minoritarias de uva (como baboso blanco) y mejorando la integración del viñedo en su ecosistema. Otro reto es seguir formando y sensibilizando, tanto a nuestro equipo como a los visitantes de la bodega, sobre la importancia de la sostenibilidad en la producción vitivinícola. Al reducir el consumo de recursos y hacer más eficiente la producción, nos protegemos frente a crisis o cambios en el mercado. Además, cuidar del entorno significa también cuidar del viñedo, lo que nos garantiza una materia prima de calidad a largo plazo. En definitiva, apostar por la sostenibilidad no solo es una cuestión de responsabilidad, sino también de inteligencia empresarial.

La sostenibilidad nos ayuda a optimizar mejor nuestros recursos y reducir costes

¿Animaría a otras empresas a apostar por la implantación de los ODS en el seno de sus organizaciones? ¿Por qué?

Sin duda. Incorporar los ODS en la gestión no es solo una cuestión ética, también es una oportunidad para mejorar la eficiencia, reducir costes y fortalecer la reputación de la empresa. Es cierto que, al principio, puede parecer un desafío, sobre todo porque muchas veces los ODS están formulados de manera más genérica o pensados para otros sectores, lo que dificulta ver cómo aplicarlos en negocios como el nuestro. Pero una vez que se empieza a trabajar en ellos, se convierten en una guía útil para la toma de decisiones. En nuestro caso, hemos comprobado que el esfuerzo merece la pena y, por eso, animamos a otras empresas, tanto grandes como pequeñas, a dar el paso y sumarse a este camino. En resumen, creemos que la sostenibilidad no es una moda, es el futuro.